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ISADORA VALERO “Quiero trabajar en proyectos sociales”

Fotos: Manuel Valle. Maquillaje y peinado: Ricardo Melo

Ha trabajado en compañías de ballet en Venezuela, Alemania, Inglaterra y Portugal. Actualmente está radicada en Colombia. Quiere en un futuro próximo trabajar en proyectos de desarrollo social a través de la danza y el ballet en Colombia.

Es una joven con gran trayectoria en escenarios del mundo. El ballet y la danza son su razón de ser. Con su expresión corporal, postura y elegancia demuestra los años de experiencia en el medio y el amor ilimitado que le tiene a su profesión.

Su nombre recuerda a Isadora Duncan (1877-1927), bailarina estadounidense precursora de la danza contemporánea. En 2010 para graduarse como bailarina profesional en Alemania, bailó la pieza Isadora Duncan de Ashton.

Desde los 4 años le llamó la atención este arte, pero fue a los 8 años en su natal Caracas cuando inició sus estudios en la Academia de Ballet Clásico Nina Novak, y la Fundación Ballet Clásico. “Nina Novak (Q.E.P.D) fue mi primera maestra, la mujer que me mostró la danza como una manera de vivir, me inculcó la disciplina y el respeto que merece este arte, también me transmitió su pasión por el baile”.

¿Qué significa Venezuela?

“El país que me dio la vida, me regaló mi familia y me enseñó los lugares más hermosos del mundo. Recuerdo las Navidades en casa de los abuelos, memorias que se nublan de nostalgia y tristeza por todo lo que ha pasado allá”.

Armonía

Define la danza como un vehículo, que a través de la unión del cuerpo y el espíritu la transporta a un estado de libertad y conexión con lo más puro de su ser. “Como dijo Martha Graham: La danza es el lenguaje secreto del alma”.

Su educación principal ha sido en ballet clásico, sin embargo cuando se mudó a Europa el abanico se fue expandiendo y aprendió a desenvolverse también en ballet neoclásico, danza contemporánea, danza teatro y danza moderna. “En mi vida privada adoro bailar de todo. Aprender está en mi lista”.

A lo largo de su carrera tuvo la suerte de trabajar con grandes maestros como, John Neumeier, coreógrafo y director del Hamburg Ballet, su primer jefe. “Me enseñó que cada movimiento tiene un significado y una intención, que podemos transmitir las emociones más puras a través de la danza y que no existen los días libres en la vida de un artista”.

Considera que cada colega, ballet master, coreógrafo con los que ha compartido son sus maestros en este viaje artístico.

“Bailar hace parte de nuestra naturaleza, desde bebés bailamos sin darnos cuenta. Es una forma de expresión instintiva que todos podemos explorar. También he aprendido a valorar aún más mi profesión y lo afortunada que soy de poder trabajar en lo que amo y vivir de bailar. No en todas partes del mundo es posible vivir de la danza con una alta calidad de vida”.

¿Ser bailarina qué retos y sacrificios te exige, (dieta, rutinas, ensayos, viajes)?

“Transitar esta carrera ha sido un desafío desde la primera posición. Retos que se van transformando con el paso de los años y que me hacen crecer cada día, desde las exigencias físicas que van contra la naturaleza del cuerpo, las clases y largas jornadas de ensayos diarios, la separación de amigos y familia, las vacaciones interrumpidas por constante entrenamiento, los cientos o miles de puntas que coser en el tiempo libre, relaciones a distancia (por más de 8 años), ser tu propio crítico y asimilar críticas del entorno, la competencia y la política en un mundo donde hay escasas oportunidades de trabajo. Todos estos sacrificios y retos hacen parte del camino, y si hacemos lo que amamos seremos felices”.

Isadora asegura que ser bailarina es como ser atleta de alto rendimiento, por lo tanto cuida su cuerpo mediante un estilo de vida saludable, que es clave para tener una carrera duradera y un óptimo desempeño en los escenarios.

Gratitud

Después de haber trabajado en Venezuela, Alemania, Inglaterra y Portugal lo que más siente es gratitud, en cada país en el que ha vivido, porque ha sido acogida, valorada y respetada. “De por si el mundo del ballet ya es bastante internacional y constantemente se está expuesto a una gran diversidad cultural. Haber vivido en tantos países en los últimos 13 años me hace sentir ciudadana del mundo y confirmar que más allá de etnia, creencias, cultura, diversidad de género, orientación sexual, religión, política todos los seres humanos somos iguales”.

Su talento la ha llevado a grandes escenarios en Europa. Recuerda uno de los más imponentes, el Palacio Garnier de la Ópera de París, inagurado en 1875, de estilo neobarroco. También se ha presentado en Australia, China, Corea del Sur, Rusia, Canadá y Estados Unidos.

¿En qué eventos has participado, a nivel nacional e internacional?

“En las competencias a nivel internacional, como Jackson IBC, YAGP, Korea IBC, estos eventos fueron los medios que me ayudaron a conseguir una beca de estudio y continuar mi desarrollo como profesional fuera de Venezuela”.

Estando en la escuela del ballet de Hamburgo fue escogida para ser parte de la Assamblee Internacionale 2009 para celebrar el aniversario 50 de la Escuela Nacional de Ballet de Canadá.

¿Háblanos de tu empresa, hace cuánto la creaste, cuáles son sus objetivos?

“Hace menos de un año mi esposo y yo le dimos un giro de 360 grados a nuestras vidas. La idea de crear mi propio estudio de gyrotonic (conjunto de ejercicios que favorecen el fortalecimiento y el estiramiento de los músculos que combina la danza y la gimnasia deportiva) y wellness (práctica orientada hacia el bienestar y la vida saludable), es un sueño que veía realizando más adelante en mi carrera. Sin embargo, como la vida no siempre es como la planeamos, hoy estoy descubriendo un nuevo camino como emprendedora. Hoy el estudio es una realidad”.

Hace más de 5 años tuvo su primer encuentro con este método. Desde entonces ha sido su mejor aliado y herramienta poderosa para perfeccionar su técnica. “Gyrotonic me ha permitido alcanzar una mejor conciencia corporal, encontrar un equilibrio mente-cuerpo, explorar el movimiento más allá de lo que pensaba que eran limitaciones y disfrutar del arte de moverse. A diferencia de otras disciplinas el método Gyrotonic se basa en patrones circulares y orgánicos que van tejiendo una danza fluida y armoniosa”.

¿Cuáles son las claves para ser una buena bailarina?

“Sin duda alguna determinación y entrega”. ¿Cómo llegaste a Colombia, ¿qué expectativas tienes? “Eso si es una historia de amor de verdad. Conocí a mi esposo en el metro de Hamburgo cuando comenzaba a vivir en Alemania y hace diez años comenzamos a salir. Cuando cambié de compañía y me mudé a Inglaterra, comenzó nuestra travesía de 8 años de relación a distancia. Durante la pandemia la empresa donde él trabaja, lo trasladó a Colombia, lo que significaba mayor dificultad para seguir alimentando nuestra relación. Decidí dejar mi vida en Lisboa, mis amigos, mi contrato vitalicio, mi lugar de solista con el Ballet Nacional de Portugal y mis días de bailarina perteneciente a una compañía. He empezado de cero muchas veces en mi vida y aunque no es nada fácil, es una oportunidad para crecer como persona, aprender y vivir una nueva aventura”.

Para ella, Bogotá ha sido descubrir y descubrirse. Como bailarina freelancer entrena cada día, tiene nuevos proyectos en mente fuera y dentro de Colombia. Quiere en un futuro próximo trabajar en proyectos de desarrollo social a través de la danza y el ballet en Colombia.

Su esposo, un joven empresario barranquillero, ha sido su apoyo en los últimos 10 años. “Entre giras y las galas nos hemos encontrado por toda Europa, en una oportunidad casi coincidimos en China”.

Cuando está frente al público, además de adrenalina siente como si su alma estuviera desnuda. La música clásica favorita al momento de ensayar es Romeo & Julieta de Prokofiev.

Pandemia

“Para nuestra industria la pandemia fue un periodo realmente difícil, no poder pisar el escenario por tantos meses, ni tener el espacio suficiente para movernos en casa, tampoco hacer los roles principales porque no podíamos tocarnos. sino éramos pareja en la vida fuera del trabajo, prepararnos para un espectáculo que podía ser cancelado el mismo día por un caso de COVID y la incertidumbre de no saber cuándo volveríamos o volveremos a la normalidad. Sin embargo, la pandemia nos ha dado grandes herramientas para impulsar este arte en el plano digital”.

Giovanny Ravelo

Conocido en el medio como Gio fue bailarín de danza clásica y miembro del colectivo, Les Ballets Trockadero en Montecarlo. En la actualidad es el director de la Compañía Fundación Mudanza. Conoció a Isadora Valero en Bogotá, a finales de octubre del año pasado cuando estaba preparando su despedida de los escenarios en Bucaramaga, después de 25 años de trabajo en grandes escenarios de Europa y Estados Unidos.

Con la idea de hacer el montaje de su obra Narcisa (creada 2006) para rendir homenaje a Ana Consuelo Díaz y al mismo tiempo lanzar su academia, pensó en realizar dos duetos en los que él participaría.

Narcisa es una puesta en escena exigente, dramática y técnica. Es la historia de una mujer que sufre mucho. Orgullosa de su belleza, vive de su imagen, se relaciona y proyecta al mundo con personas de extrema belleza. Se da cuenta que su atractivo se deteriora, se enamora de un muchacho más joven que ella, quien la hace sentir atractiva, amada y deseada.

Esta coreografía necesitaba de una bailarina, estética, con experiencia y precisión, con presencia, delgada, elegante, fuerte, con control de movimiento en manos y cuello. Un gran reto para encontrar a una artista con esas características.

“Viajé a Bogotá con ese propósito, llegué a mi Alma Mater que es el Ballet Anna, Pavlova. El maestro Jaime Díaz me invitó y dijo: mira si puedes elegir a una de las niñas. En un rincón del salón, veo a un ser maravilloso, sublime, de proporciones perfectas, imagen ideal, de piernas largas y delgadas, torso largo, de cara pequeña, dedos largos, no muy alta, ni muy bajita. Observarla fue como ver a un pez en un acuario que se mueve con naturalidad y fluidez al ritmo de la música, sin esfuerzo. Le pregunto al maestro ¿quién es? me dice es la primera vez que viene a la clase, una coincidencia maravillosa e increíble para mí”.

Al final de la clase Gio la abordó, ambos se presentaron. La bailarina era Isadora Valero. Ravelo le habló del proyecto para la función, de su trayectoria y de La Fundación Mudanza. “Me contó que acaba de llegar a Colombia. Le comenté de la propuesta, le interesó y comentó que la iba a estudiar. Ella es muy generosa, pues no hay presupuesto para pagar lo que realmente se merece como bailarina. Pedir a alguien que baile por casi nada, solo por el amor a la danza y por querer celebrar conmigo mi trabajo y proyectos, no es fácil. Después de analizar la puesta en escena, Isadora aceptó, le gustaron las dos coreografías”.

Gio inicialmente iba bailar una coreografía con Isadora (Narcisa), y la otra con otro bailarín. Sin embargo, Isadora expresó que podía ensayar las dos coreografías porque le parecían interesantes. “Le enseñé la rutina, muy profesional la aprendió toda en una hora, no hubo necesidad de más. Estuve en Bucaramanga tres semanas, mientras ella seguía ensayando. Finalmente, bailé con ella las dos coreografías, porque el bailarín elegido para ese evento tuvo inconvenientes. Isadora tiene carisma, ángel, irradia energía, es una belleza. Muy afortunado y privilegiado de haber compartido escenario con ella”.

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